Muchos podría pensar que es simple alarmismo, otros que empezaron los primeros síntomas de la hambruna mundial, lo cierto es que hoy en Latinoamérica y todo el mundo se evidencia una crisis alimenticia que esta tomando forma de tsunami.
En América del norte la situación no cambia: el alza global en los precios de los alimentos ha llevado a dos cadenas de hipermercados más grandes en Estados Unidos a restringir la venta de arroz debido al incremento en un 68%, lo que ha limitado su venta a 36 kilos por persona.
La crisis del arroz, el maíz y otros cereales en el mundo preocupa gravemente a varias organizaciones que luchan en contra del hambre desde hace varias décadas.
El impacto del aumento de precios de los alimentos a nivel mundial ya está poniendo en aprietos a toda América Latina. Algunos analistas creen que esta situación se pudo haber dado por la importancia de recursos que se le dan a los biocombustibles por encima de la alimentación en la población.
Algunos países dan prioridad a la demanda de los biocombustibles sin atender las necesidades primarias de los seres humanos en general, afectando a los más pobres. Mientras que Brasil insiste en desvincular esa tendencia alcista de su énfasis en el desarrollo de biocombustibles, México se prepara para enfrentar tiempos difíciles y en varios países ya se han dado disturbios.
El presidente de Brasil, Luis Ignacio Lula da Silva, asegura que la crisis no se debe a los biocombustibles: “No vengan a decirme que están caros por los biocombustibles, están caros porque el mundo no estaba preparado para ver comer tres veces por día a millones de chinos, indios, brasileños y latinoamericanos".Independientemente de la relación que pueda o no existir entre los biocombustibles y la relativa escasez de alimentos, el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, apuntó la semana pasada que ese aumento retrasará unos siete años los esfuerzos para reducir la pobreza.
América Latina se está viendo obligada a lidiar con los efectos del alza, además de lidiar con los problemas diarios de desnutrición en los niños.
Todo el planeta preocupado:
En Haití, el país más pobre de América, con un 80% de sus nueve millones de habitantes viviendo con menos de dos dólares por día, el Senado destituyó la semana pasada al primer ministro después de que al menos cinco personas murieran en graves disturbios desatados por la subida de precios.
En Honduras, decenas de miles de personas ─incluyendo trabajadores, maestros, estudiantes y campesinos─ marcharon esta semana en protesta por las subidas y dejaron varios heridos y muertos durante los choques de la concentración.
La situación de violencia obligó a que el presidente haitiano, René Préval, convocara una reunión de emergencia con varios de sus principales funcionarios.
El presidente de la Cámara de Comercio del país, Jean Roberd Arguand, expresó su inquietud por la situación y llamó a Préval a pronunciarse al respecto: “Entendemos que el pueblo tiene hambre, pero no es así como vamos a resolver los problemas”.
Roberd Arguand sugirió como primera medida la eliminación de algunos impuestos a los productos de primera necesidad, ya que, según dijo, varios de los gravámenes van directo al Estado.
Las protestas contra el alto costo de la vida en Haití, serán el pan de cada día en los países afectados si esta situación no mejora. Add as favourites (10) | Cite este artículo en su sitio | Views: 82
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